EL CIELO
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Los cielos se componen de innumerables sociedades
41. Los
ángeles de cada cielo no están juntos en un mismo lugar sino
distribuidos en sociedades mayores y menores, con arreglo a las
variedades del bien del amor y de la fe en que se hallan. Los que se
hallan en igual bien forman una sociedad. Los bienes en los cielos son
de infinita variedad y todo ángel es tal como es su bien.
42. Las
sociedades de ángeles en los cielos también distan unas de otras según
la diferencia que hay entre sus respectivos bienes en general y en
particular; porque las distancias en el mundo espiritual no tienen otro
origen que la diferencia de los estados interiores en el cielo; pues, la
diferencia de los varios estados del amor. Distan mucho los que mucho
diferencian, y distan poco los que poco diferencian.
La igualdad hace que estén juntos.
43.
Todos en una misma sociedad se distinguen también entre sí. Los que son
más perfectos, es decir, los que sobresalen en el bien o lo que es lo
mismo, en amor, sabiduría e inteligencia, se hallan en el centro, los
que menos sobresalen están alrededor, a distancias con arreglo a los
grados según las cuales disminuye la perfección. Es como la luz que
desde el centro disminuye hacia la periferia; los que están hacia el
centro están también en mayor luz; los que se hallan hacia la periferia,
en menos y menos.
44.
Parecidos son llevados como de sí mismos a parecidos, porque entre
parecidos se sienten como entre los suyos y como en su casa; entre
otros, por el contrario, como forasteros y fuera. Cuando se hallan entre
parecidos están también en su libertad y por consiguiente en completo
goce de vida.
45. De
esto resulta claro qué el bien une a todos en los cielos y que se
distinguen según las variedades del mismo; pero, sin embargo, no son los
ángeles quienes así se asocian, sino el Señor, de quien viene el bien;
Él los conduce, los une, los clasifica y los mantiene, tanto en libertad
cuanto en el bien; es decir, a cada uno en la vida de su amor, de su fe,
de su inteligencia y sabiduría; y por consiguiente en felicidad.
46.
También, se conocen todos los que están en un parecido bien, de la misma
manera que los hombres en el mundo conocen a sus parientes cercanos, a
sus parientes lejanos y a sus amigos, por más que nunca antes los
vieron, por la causa de que en el otro mundo no hay parentesco,
afinidades ni amistades otras que las espirituales, o sea las que son
del amor y de la fe. Esto me ha sido dado ver varias veces cuando he
estado en el espíritu, es decir, separado del cuerpo, y de esta manera
en consorcio con los ángeles. “Entonces he visto a algunos de ellos como
conocidos de infancia; otros, por el contrario, como de ninguna manera
conocidos. Los que me parecieron conocidos de infancia eran los que se
hallaban en un estado similar al de mi espíritu, los no conocidos, por
el contrario, en un estado diferente."
47. Los
que forman una sociedad de ángeles son todos de parecido rostro en el
conjunto de las facciones pero no parecido en los detalles. De qué
naturaleza son las similitudes en el conjunto y las variedades en los
detalles, puede hasta cierto punto comprenderse por cosas parecidas en
el mundo. Sabido es que todo pueblo tiene en los rostros y en la mirada
cierto parecido por el cual se conoce y se distingue de otro pueblo; y
más aun, una familia de otra; pero esto en mucho más perfecto grado en
el cielo, puesto que allí todas las inclinaciones interiores se reflejan
y traslucen en el rostro, porque allí el rostro es la forma exterior que
las expresa. Tener otro rostro que el de sus inclinaciones no es posible
en el cielo. También me ha sido manifestado de qué modo la semejanza en
la generalidad varía en los detalles en cada uno que están en una misma
sociedad. Me apareció un rostro como el de un ángel, y este sufría
variaciones con arreglo a las inclinaciones del bien y de la verdad que
hay en los que forman una sociedad. Estas variaciones continuaron
bastante tiempo, y observé que el mismo rostro o contorno general
permanecía como base, y que los otros eran tan solo derivaciones y
reproducciones de este. Así me fueron manifestadas por este medio
también todas las inclinaciones de la sociedad, con arreglo a las cuales
varían los rostros de los que están allí; porque como ya se ha dicho,
los rostros de los ángeles son las formas de sus cosas interiores, es
decir, de sus inclinaciones, que son del amor y de la fe.
48. De
allí viene también el que el ángel que excede en sabiduría ve en
seguida, por el rostro de otro, de que calidad es este; allí nadie puede
ocultar su interior bajo la expresión del rostro y disimular ni en
manera alguna mentir y engañar con astucia e hipocresía. Sucede a veces
que en una sociedad se introducen hipócritas, que han aprendido a
ocultar su interior y componer su exterior de manera que imita la forma
del bien en que están los que forman la sociedad, y así con engaño
presentarse como ángeles de luz. Pero estos no pueden permanecer allí
mucho tiempo, porque empiezan a sentir angustias en su interior y sufrir
tormentos, sus rostros se vuelven lívidos y quedan como exánimes. Así
son afectados por la vida contraria que influye y obra, por cuya razón
se precipitan al infierno, donde sus parecidos se hallan, y no se
atreven a volver a subir. Estos son los que se entiende por él que fue
hallado entre los comensales e invitados sin llevar traje de boda, y
echado fuera en las tinieblas del exterior (Mateo 22:11 y siguientes).
49.
Todas las sociedades del cielo tienen comunicación entre sí; no por
trato abierto porque pocos salen de su sociedad para ir a otra, puesto
que salir de la sociedad es salir de sí mismo, o sea de su vida, y
entrar en otra no tan armoniosa; pero sí, mediante extensión de las
esferas que salen de la vida de cada uno. La esfera de vida es la esfera
de las inclinaciones que salen del amor y de la fe; esta se extiende
hasta las sociedades vecinas, en dirección longitudinal y latitudinal, y
tanto más lejos cuanto más interiores y perfectas son las
inclinaciones. Con arreglo a esta extensión tienen los ángeles
inteligencia y sabiduría. Los que están en el cielo interior, y allí en
el medio, tienen extensión al cielo entero. Así es que todos en el cielo
tienen comunicación con cada uno y cada uno con todos. Pero de esta
extensión se dirá más ampliamente en lo que sigue, donde se tratará de
la forma celestial, según la cual se hallan arregladas las sociedades de
ángeles, y también donde se tratará de la sabiduría y entendimiento de
los ángeles, porque toda extensión de inclinaciones y pensamientos
procede según esta forma.
50. Se
ha dicho antes que en el cielo hay sociedades mayores y menores; las
mayores consisten de miríadas, las medianas de algunos millares, y las
menores de algunos centenares de ángeles. Hay también (ángeles) que
viven solitarios; casa y casa, familia y familia. Estos, por más que
viven así diseminados, se hallan sin embargo organizados de idéntica
manera que aquellos que viven en sociedades, es decir, que los más
sabios de ellos se hallan en el medio, y los simples en los contornos.
Estos se hallan más directamente bajo el divino auspicio del Señor y son
los mejores de los ángeles.
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