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Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

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EL CIELO
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Los cielos se componen de innumerables sociedades

41. Los ángeles de cada cielo no están juntos en un mismo lugar sino distribuidos en sociedades mayores y menores, con arreglo a las variedades del bien del amor y de la fe en que se hallan. Los que se hallan en igual bien forman una sociedad. Los bienes en los cielos son de infinita variedad y todo ángel es tal como es su bien.

42. Las sociedades de ángeles en los cielos también distan unas de otras según la diferencia que hay entre sus respectivos bienes en general y en particular; porque las distancias en el mundo espiritual no tienen otro origen que la diferencia de los estados interiores en el cielo; pues, la diferencia de los varios estados del amor. Distan mucho los que mucho diferencian, y distan poco los que poco diferencian.  La igualdad hace que estén juntos.

43. Todos en una misma sociedad se distinguen también entre sí. Los que son más perfectos, es decir, los que sobresalen en el bien o lo que es lo mismo, en amor, sabiduría e inteligencia, se hallan en el centro, los que menos sobresalen están alrededor, a distancias con arreglo a los grados según las cuales disminuye la perfección. Es como la luz que desde el centro disminuye hacia la periferia; los que están hacia el centro están también en mayor luz; los que se hallan hacia la periferia, en menos y menos.

44. Parecidos son llevados como de sí mismos a parecidos, porque entre parecidos se sienten como entre los suyos y como en su casa; entre otros, por el contrario, como forasteros y fuera. Cuando se hallan entre parecidos están también en su libertad y por consiguiente en completo goce de vida.

45. De esto resulta claro qué el bien une a todos en los cielos y que se distinguen según las variedades del mismo; pero, sin embargo, no son los ángeles quienes así se asocian, sino el Señor, de quien viene el bien; Él los conduce, los une, los clasifica y los mantiene, tanto en libertad cuanto en el bien; es decir, a cada uno en la vida de su amor, de su fe, de su inteligencia y sabiduría; y por consiguiente en felicidad.

46. También, se conocen todos los que están en un parecido bien, de la misma manera que los hombres en el mundo conocen a sus parientes cercanos, a sus parientes lejanos y a sus amigos, por más que nunca antes los vieron, por la causa de que en el otro mundo no hay parentesco, afinidades ni amistades otras que las espirituales, o sea las que son del amor y de la fe. Esto me ha sido dado ver varias veces cuando he estado en el espíritu, es decir, separado del cuerpo, y de esta manera en consorcio con los ángeles. “Entonces he visto a algunos de ellos como conocidos de infancia; otros, por el contrario, como de ninguna manera conocidos. Los que me parecieron conocidos de infancia eran los que se hallaban en un estado similar al de mi espíritu, los no conocidos, por el contrario, en un estado diferente."

47. Los que forman una sociedad de ángeles son todos de parecido rostro en el conjunto de las facciones pero no parecido en los detalles. De qué naturaleza son las similitudes en el conjunto y las variedades en los detalles, puede hasta cierto punto comprenderse por cosas parecidas en el mundo. Sabido es que todo pueblo tiene en los rostros y en la mirada cierto parecido por el cual se conoce y se distingue de otro pueblo; y más aun, una familia de otra; pero esto en mucho más perfecto grado en el cielo, puesto que allí todas las inclinaciones interiores se reflejan y traslucen en el rostro, porque allí el rostro es la forma exterior que las expresa. Tener otro rostro que el de sus inclinaciones no es posible en el cielo. También me ha sido manifestado de qué modo la semejanza en la generalidad varía en los detalles en cada uno que están en una misma sociedad. Me apareció un rostro como el de un ángel, y este sufría variaciones con arreglo a las inclinaciones del bien y de la verdad que hay en los que forman una sociedad. Estas variaciones continuaron bastante tiempo, y observé que el mismo rostro o contorno general permanecía como base, y que los otros eran tan solo derivaciones y reproducciones de este. Así me fueron manifestadas por este medio también todas las inclinaciones de la sociedad, con arreglo a las cuales varían los rostros de los que están allí; porque como ya se ha dicho, los rostros de los ángeles son las formas de sus cosas interiores, es decir, de sus inclinaciones, que son del amor y de la fe.

48. De allí viene también el que el ángel que excede en sabiduría ve en seguida, por el rostro de otro, de que calidad es este; allí nadie puede ocultar su interior bajo la expresión del rostro y disimular ni en manera alguna mentir y engañar con astucia e  hipocresía. Sucede a veces que en una sociedad se introducen hipócritas, que han aprendido a ocultar su interior y componer su exterior de manera que imita la forma del bien en que están los que forman la sociedad, y así con engaño presentarse como ángeles de luz. Pero estos no pueden permanecer allí mucho tiempo, porque empiezan a sentir angustias en su interior y sufrir tormentos, sus rostros se vuelven lívidos y quedan como exánimes. Así son afectados por la vida contraria que influye y obra, por cuya razón se precipitan al infierno, donde sus parecidos se hallan, y no se atreven a volver a subir. Estos son los que se entiende por él que fue hallado entre los comensales e invitados sin llevar traje de boda, y echado fuera en las tinieblas del exterior (Mateo 22:11 y siguientes).

49. Todas las sociedades del cielo tienen comunicación entre sí; no por trato abierto porque pocos salen de su sociedad para ir a otra, puesto que salir de la sociedad es salir de sí mismo, o sea de su vida, y entrar en otra no tan armoniosa; pero sí, mediante extensión de las esferas que salen de la vida de cada uno. La esfera de vida es la esfera de las inclinaciones que salen del amor y de la fe; esta se extiende hasta las sociedades vecinas, en dirección longitudinal y latitudinal, y tanto más lejos cuanto más interiores y perfectas son las inclinaciones. Con arreglo a esta extensión tienen los ángeles inteligencia y sabiduría. Los que están en el cielo interior, y allí en el medio, tienen extensión al cielo entero. Así es que todos en el cielo tienen comunicación con cada uno y cada uno con todos. Pero de esta extensión se dirá más ampliamente en lo que sigue, donde se tratará de la forma celestial, según la cual se hallan arregladas las sociedades de ángeles, y también donde se tratará de la sabiduría y entendimiento de los ángeles, porque toda extensión de inclinaciones y pensamientos procede según esta forma.

50. Se ha dicho antes que en el cielo hay sociedades mayores y menores; las mayores consisten de miríadas, las medianas de algunos millares, y las menores de algunos centenares de ángeles. Hay también (ángeles) que viven solitarios; casa y casa, familia y familia. Estos, por más que viven así diseminados, se hallan sin embargo organizados de idéntica manera que aquellos que viven en sociedades, es decir, que los más sabios de ellos se hallan en el medio, y los simples en los contornos. Estos se hallan más directamente bajo el divino auspicio del Señor y son los mejores de los ángeles.